domingo, 22 de enero de 2017

Sarna con gusto de César Pérez Gellida





SARNA CON GUSTO. CÉSAR PÉREZ GELLIDA. Editorial Suma de Letras. 2016.

Quería hablaros hoy del primer libro de la trilogía Refranes, Canciones y Rastros de Sangre.

Lo compré el año pasado, allá por mayo, pero llegué a la página 70 o así y a causa de una casi crisis vital y desgana, decidí postergar su lectura. Pero para nada se debe al contenido.

Esta es la primera entrada que dedico a este singular autor, César Pérez Gellida, pero no es el primer libro suyo que leo. Ya leí con anterioridad la trilogía de uno de los asesinos en serie españoles con más fama en la literatura española, visto el éxito recogido por los libros que la integran. Y es que Versos, canciones y trocitos de carne, iniciada por Memento, resultó ser no sólo la revelación de un gran escritor de novela negra en el panorama español, sino también mi hoja de ruta para conocer Valladolid. Podríamos decir que fue un libro guía, con el que fui visitando lugares de Valladolid que no conocía y que me ayudó a recorrer la ciudad para conocerla un poco mejor. Esto fue lo que argumenté al autor en la Feria del Libro de la ciudad con respecto a por qué me gustó aquel libro. Y digo aquel libro, porque sinceramente, aunque la historia en general de Augusto Ledesma, el asesino, me agradó y despertó mi interés por el que llaman el "género Gellida," la verdad es que el segundo libro se me atravesó con los conflictos del este de Europa y el último título se trató sólo del colofón final.

En Sarna con gusto, seguimos asistiendo al espectáculo del "género Gellida," con el inspector Ramiro Sancho (que vive, por cierto, en Parquesol, el mismo barrio donde vivo) de por medio, encargándose de un secuestro. El de una adolescente, hija de un concejal y nieta del presidente de la empresa Helios, nada menos. Pero aunque parezca un móvil económico, los verdaderos motivos del secuestro se van desvelando a lo largo de la novela. Dos vascos y un sudamericano son los captores.

Una descripción quizás muy cruenta de las vivencias de la secuestrada. Algunas apariciones sorpresa de personajes que ya intervenían en los otros libros anteriores. Un nacimiento relevante y una muerte... o más. Y un cameo del autor (o al menos eso creo), que se introduce en la historia con una aparición fugaz y se le reconoce porque es un escritor que alquila su casa al irse a vivir a Madrid con su mujer, Olga; es calvo y busca información para su novela negra... blanco y en botella.

En fin, una narración absorbente, al principo más lenta y trepidante al final. Con un desenlace... que hay que leer.

Por otra parte, respecto a este género al que aludo, tiene como característica una trama donde los asuntos personales y las emociones de los personajes están muy presentes. Sobre todo, los del inspector Sancho. Su vida, su pasado y sus conocidos tienen mucha relevancia en las causas y acontecimientos de los hechos delictivos.

Otra característica es que los libros del autor son audiovisuales, pues incluyen canciones a lo largo de la narración, una especie de banda sonora.

Y por último, otro rasgo a remarcar es el uso de un vocabulario tan rico que hasta yo tengo que buscar en el diccionario algunas palabras.

En definitiva, este es un libro que muestra el estilo del autor y es una buena excusa para comenzar a leerlo con esta trilogía, si no se quiere comenzar por la otra que le ha llevado hasta la lista de best sellers en España.

Sin duda, una buena novela negra con la que rellenarse y sumergirse en la tinta del autor del que todos hablan, Gellida.





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